Saltar al contenido
El Cotillo

El Cotillo

PlayasFuerteventura

El Cotillo tiene algo que pocos pueblos costeros de Canarias conservan: autenticidad. Este antiguo pueblo pesquero del noroeste de Fuerteventura ha crecido con mesura, manteniendo su escala humana, sus casas bajas encaladas y un puerto donde los pescadores siguen saliendo cada mañana. Pero lo que lo hace realmente especial son sus dos costas radicalmente distintas, separadas apenas por unos cientos de metros.

Las lagunas del norte: piscinas naturales de ensueño

Al norte del pueblo, una sucesión de pequeñas calas de arena blanca y finísima se esconden tras arrecifes de roca volcánica que frenan el oleaje y crean piscinas naturales de aguas cristalinas y mansas. Son las famosas lagunas de El Cotillo: playa de La Concha, playa de los Lagos, y otras sin nombre que descubres caminando por la costa. El agua, de un turquesa casi artificial, apenas cubre y es perfecta para niños y para flotar sin preocupaciones.

Las lagunas de El Cotillo: piscinas naturales de aguas turquesas protegidas por arrecifes.
Las lagunas de El Cotillo: piscinas naturales de aguas turquesas protegidas por arrecifes.

La costa sur: olas y atardeceres

Al sur del pueblo, el paisaje cambia por completo. Playas abiertas de arena dorada reciben el oleaje del Atlántico sin filtro, creando condiciones perfectas para el surf. La playa de El Cotillo Sur y la de Piedra Playa son puntos habituales para surfistas locales y visitantes. Y al atardecer, toda esta costa se convierte en un balcón natural hacia unas puestas de sol que tiñen el cielo de naranja, rosa y violeta.

El Faro del Tostón y el puerto

En el extremo norte, el Faro del Tostón vigila la costa desde su torre roja y blanca. Junto a él, un pequeño museo de la pesca tradicional cuenta la historia marinera del pueblo. De vuelta al centro, el puerto de El Cotillo alberga restaurantes donde comer pescado fresco del día (vieja frita, caldo de pescado, pulpo a la brasa) con los pies casi en el agua y vistas al atardecer.

Las lagunas del norte son perfectas para familias con niños: aguas tranquilas, poca profundidad y arena suave. Para comer, La Vaca Azul junto al castillo del Tostón tiene las mejores vistas. Llega temprano en verano: el aparcamiento se llena rápido.

El Cotillo es dos mundos en uno: la calma absoluta de sus lagunas y la energía salvaje de sus olas. Todo eso, con la sencillez de un pueblo que sigue siendo de pescadores.

Consejo LIVVO: Las lagunas son ideales para bañarse cuando el mar está más fuerte en otras zonas.