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Dunas de Corralejo

Dunas de Corralejo

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Hay pocos lugares en Europa donde puedas caminar por un desierto de dunas y, apenas unos pasos después, sumergir los pies en el Atlántico. El Parque Natural de las Dunas de Corralejo es uno de ellos: siete kilómetros de arena dorada y blanca que el viento del alisio modela sin cesar, creando un paisaje cambiante que nunca es exactamente igual dos días seguidos.

Un ecosistema protegido frente al mar

Declarado Parque Natural en 1982, este sistema dunar de 2.668 hectáreas es el más extenso de Canarias. Las dunas se formaron a partir de la erosión de conchas y esqueletos marinos a lo largo de millones de años, lo que les da ese tono dorado tan característico. Entre la arena crecen especies endémicas como la uvilla de mar y el balancón, adaptadas a la salinidad y al viento constante.

Las dunas de Corralejo se funden con el océano en un paisaje que parece de otro planeta.
Las dunas de Corralejo se funden con el océano en un paisaje que parece de otro planeta.

La carretera FV-1 atraviesa el parque de norte a sur, y a ambos lados se extienden playas de arena fina con aguas de un turquesa casi irreal. Las más cercanas a Corralejo suelen tener más gente; cuanto más al sur caminas, más solo estarás. Algunas calas apenas tienen visitantes, incluso en temporada alta.

La isla de Lobos en el horizonte

Desde cualquier punto de las dunas, la silueta de la isla de Lobos flota en el horizonte como una promesa. El islote, a solo 2 km de la costa, completa un paisaje que tiene algo de prehistórico: arena, viento, mar y un silencio que solo rompen las olas. Al atardecer, cuando la luz tiñe las dunas de naranja y rosa, entiendes por qué este lugar fue protegido.

Llega temprano por la mañana para disfrutar de las playas sin viento. A partir del mediodía el alisio sopla con fuerza. Lleva protección solar y agua: no hay sombra ni servicios dentro del parque. Las paradas de guagua en la FV-1 facilitan el acceso sin coche.

Las dunas de Corralejo son la prueba de que Fuerteventura es, ante todo, una isla esculpida por el viento y el tiempo.

Consejo LIVVO: Camina hacia el sur para encontrar zonas menos concurridas. La carretera FV-1 recorre todo el parque.