Marina Rubicón y Playa Blanca
Lanzarote
El sur de Lanzarote tiene un ritmo diferente al resto de la isla. Más calmado, más luminoso, con ese aire mediterráneo que traen las aguas tranquilas y los paseos marítimos bordados de buganvillas. Playa Blanca es el epicentro de esta zona, y Marina Rubicón su joya: un puerto deportivo moderno que combina elegancia con el encanto relajado de un pueblo costero canario.
Marina Rubicón: elegancia frente al mar
El puerto deportivo de Marina Rubicón es uno de los más completos de Canarias. Con capacidad para más de 400 embarcaciones, sus muelles están flanqueados por restaurantes con terraza donde cenar viendo cómo los veleros se mecen al atardecer. Las tiendas de moda, las galerías de arte y los mercadillos artesanales de los miércoles y sábados completan una oferta que va mucho más allá de lo náutico.
Paseo costero hacia Papagayo
Uno de los grandes atractivos de Playa Blanca es su paseo marítimo, que se extiende varios kilómetros bordeando la costa. Hacia el este, el sendero conecta directamente con las Playas de Papagayo, pasando por calas escondidas y miradores naturales. Es un paseo que se puede hacer a pie o en bicicleta, con el mar siempre a la izquierda y Fuerteventura asomando en el horizonte.
Un salto a Fuerteventura
Desde Marina Rubicón, los ferries de Fred Olsen y Naviera Armas cruzan a Corralejo (Fuerteventura) en apenas 25 minutos. Es una excursión perfecta para un día: desayunar en Playa Blanca, tomar el ferry de la mañana, explorar las dunas y el casco antiguo de Corralejo, almorzar pescado fresco en el puerto y regresar con el sol de la tarde. Dos islas en un solo día.
Playa Blanca cuenta también con varias playas urbanas de arena blanca y aguas tranquilas (Playa Flamingo, Playa Dorada) ideales para familias. La zona está bien dotada de servicios, con centros comerciales, supermercados y una oferta de restauración que va desde la cocina canaria tradicional hasta la gastronomía de autor.
Los ferries a Fuerteventura salen cada hora y cuestan unos 30 € ida y vuelta. Reserva online para asegurar plaza, especialmente en temporada alta. El mercadillo artesanal de Marina Rubicón (miércoles y sábados de 10:00 a 14:00) es más tranquilo y auténtico que el de Teguise.
Marina Rubicón es donde Lanzarote se viste de gala sin perder su esencia: cenas frente al mar, paseos al atardecer y la promesa de Fuerteventura asomando en el horizonte.
Consejo LIVVO: Combina paseo por el puerto con cena frente al mar.
Más cosas que ver en Lanzarote

Parque Nacional de Timanfaya
Más de 50 km² de paisaje volcánico moldeado por las erupciones de 1730–1736. La Ruta de Los Volcanes recorre un mar de lava solidificada con cráteres humeantes donde la temperatura bajo tierra supera los 600 °C. Las demostraciones geotérmicas en el Islote de Hilario son imprescindibles.

Playas de Papagayo
Un conjunto de calas vírgenes de arena dorada y aguas cristalinas al sur de la isla, protegidas dentro del Monumento Natural de Los Ajaches. Playa Mujeres, Playa de la Cera y Playa de Papagayo son las más conocidas. Aguas tranquilas ideales para snorkel.

Jameos del Agua
Espacio único creado por César Manrique dentro de un túnel volcánico, donde arte y naturaleza se integran en un entorno sorprendente. Destacan su lago interior, el auditorio natural y la presencia del cangrejo ciego, una especie endémica.

Surf en Famara
Con más de 6 kilómetros de arena y olas constantes durante gran parte del año, es apta tanto para iniciación como para niveles avanzados. El entorno dominado por el Risco de Famara y el ambiente relajado del pueblo cercano la convierten en uno de los lugares más auténticos.